Para finalizar el primer cuatrimestre, se nos encargó hacer un proyecto de reforma en una vivienda del barrio de Patraix en Valencia. Sin escuchar las exigencias del proyecto, ni saber qué parcela era, ya nacía una sensación de emoción en mí, pues Patraix es un barrio al que le tengo mucho aprecio, toda mi adolescencia se ha criado ahí.

El trabajo a realizar consistía en darle una nueva vida a una vieja vivienda, con una altura máxima de 10m de cornisa, para una familia monoparental con ocasionales visitas. Los requisitos del promotor eran varios, donde destacan un taller y un almacén. Para el taller, como me conozco el barrio, no dudé en enfocarlo a lo social, convertirlo un punto de reuniones, una asociación de vecinos, pues es un lugar de Valencia muy cercano, muy familiar, la cual continúa teniendo esa esencia de pueblo, hecho clave por lo que quería desarrollar mi proyecto. Quería hacer de la Casa Patraix una casa de pueblo. Asimismo, este taller también serviría como taller de bicicletas, por lo mismo, sé que es un barrio que utiliza mucho este medio de transporte.

La vivienda en cuestión se trataba de la que hace esquina con la calle Marqués de Elche y la propia Plaza Patraix. De esta, una parte de la fachada que da a la plaza está protegida, por lo que teníamos que conservarla.

Lo primero que planteé fue la estética exterior, cómo quería que fuera vista. Tuve claro que la fachada de la calle Marqués de Elche fuera ciega, no quería ni un solo hueco. Por otro lado, la fachada de la plaza, la parte derecha, la que no está protegida, quería que continuara la estética de las viviendas contiguas, quería que esta vivienda fuera una ampliación de la visión panorámica, no un edificio adicional.

Esa búsqueda viene por el rechazo a cierta arquitectura actual, arquitectura que rompe con el entorno, la creación de viviendas modernas olvidándose del edificio que tienen al lado. La idea es huir de lo que le sucedió, por ejemplo, a esta calle de Málaga, una pérdida total de esencia.

Es un rechazo a la arquitectura moderna siempre y cuando no tenga relación con su entorno, no puedes meterme un edificio minimalista, de fachadas planas blancas, cúbico, etc… Son cosas que veo cada día, como por ejemplo este edificio de la calle Martínez Aloy aquí en Valencia, que no me resultan nada atractivos:

Para la volumetría, planteé un edificio de dos plantas, con cubierta inclinada a dos aguas. Puesto que en la fachada lateral la idea era hacerla ciega, tendría que implementar un patio de luces, pues el patio de manzana era imposible que dotara de suficiente iluminación y ventilación a las estancias más alejadas.

Mi primer planteamiento consistía en una planta baja que ocupara toda la superficie disponible, a excepción de un patio trasero de 2m de profundidad y un patio de luces en el lateral derecho de la vivienda. La planta superior se basaría en una. Sin embargo, esta idea la descarté por la insuficiente luz que otorgaría y por problemas de espacio.

Tras correcciones propias y consideraciones del promotor, la vivienda tuvo un cambio completo, era otra cosa.

Se puede apreciar que la idea de no abrir huecos en la calle Marques de Elche se desvaneció por completo, pues ahora la entrada de la vivienda se ubicaba en esta fachada, una apertura por la que se aprovecha el patio de luces, que ahora más que un patio, es un retranqueo, un mordisco al edificio que, en lo personal, me gusta como encaja. Rompe el bloque macizo que se quedaba en la planta baja, ahora el edificio en vez de tener una forma rectangular, se asemeja más a una U por la que se quiebra toda la vivienda, estableciendo las zonas de una forma más marcada. Asimismo, la esquina, en vez de ser en ángulo, se ha convertido en un chaflán, se le ha cedido ese espacio a la calle.

Ahora la vivienda se desarrolla desde la crujía central, la que crea ese patio de acceso. Esta médula está distribuida en 3 partes: el acceso a la vivienda, el vestíbulo y una escalera ligera. A la parte izquierda, queda lo ajeno a la familia, la vivienda satélite y el taller-almacén. En esta zona «ajena» se encuentra el aseo, un pequeño espacio apartado para evitar olores, y justo enfrente, el acceso al taller-almacén desde el interior de la vivienda -o una salida de emergencia de la vivienda-. Estos están separados por un pequeño armario empotrado. Al otro lado, la zona donde se desarrollaría la vida de los propietarios, partiendo por un pasillo que atraviesa toda esta zona, como se acostumbra a ver en las casas de pueblo, un distribuidor de principio a fin. En esta parte de la casa encontramos el salón-comedor por el que se accedería al patio de manzana, la cocina abierta, con península y despensa, y la habitación de invitados, con su propio baño.

En la planta superior, tras subir las escaleras, desembarcamos en un lavadero y a su izquierda el baño común, ambas estancias ventiladas e iluminadas por el patio de luces. A la derecha de la escalera nos encontramos la primera habitación, la cual dispone de un amplio armario empotrado, una zona de estudio y una enorme terraza que se abre a la plaza. A la izquierda, el segundo dormitorio, con visión al patio de manzana. Ambas habitaciones tienen suficiente espacio para el ocio de los niños. Finalmente, y tras atravesar el distribuidor, el dormitorio principal. Esta gigantesca estancia está dotada con un vestidor, baño privado, una zona de lectura y una terraza que se abre al patio de manzana.

La vivienda satélite se trata de una casa tipo loft, desarrollada a dos plantas abiertas, donde en la parte inferior se encuentra la zona de día y en la superior la de noche, y en la cual se encuentra el baño. El acceso a esta última será a través de una escalera ligera que parte la vivienda en dos, diferenciando la frontera entre cocina-comedor y el salón. Ambas plantas están iluminadas por el patio de luces a través de un gran ventanal que ocupa ambas plantas.

Nos encontramos en Valencia, por lo que sabemos que «plou poc però per a lo poc que plou plou prou«, es por ello que, tanto el acceso a la vivienda, como la vivienda satélite y el taller-almacén, están salvados por un peldaño de 18.5 cm para evitar inundaciones.

Como ya he mencionado, la fachada de la calle Marqués de Elche iba a ser ciega en un principio, pero le agregamos ese retranqueo y, por petición del promotor, abrimos huecos.

Para la materialidad se buscaría, al igual que el resto del proyecto, continuar lo ya existente, al menos en la envolvente. Para el interior, se usaría un pavimento cerámico con apariencia de madera para todas las estancias, a excepción de los baños, el aseo y el lavadero, que se usaría un gres porcelánico gris. Para el taller-almacén se colocaría un terrazo.

En los paramentos interiores se enluciría con mortero y se cubriría con pintura blanca, menos en los cuartos húmedos, que se colocaría un aplacado beige.

Para los techos, se implementaría el siguiente sistema:

Como referencias, lo cierto es que no me he inspirado en ningún ejemplo, todo se ha basado en la experiencia propia. Soy «chico de pueblo», simplemente he estado basando el diseño en lo que he visto toda mi vida; la estética exterior se ha centrado en la esencia rural y la estética interior en la funcional buscando ese recuerdo con una aportación de modernidad.

Sinceramente, nunca entendí por qué se nos obliga a tener referencias, parece que se valora más el copiar a otros que la propia inspiración. Esta bien el conocer a los grandes maestros, hazañas arquitectónicas y los «no sé qué» de algunos edificios que los hacen especial, pero que nos lo presenten, que no sea algo que tenga que buscar yo de forma obligatoria para decir que he basado mi diseño en X, recomiéndame en relación con lo que yo busco. En lo personal, me parecía muy repetitivo y poco original ver como todos los diseños de mis compañeros se basaban en una misma vivienda, cuando alguien es capaz de idear una vivienda por sí mismo, y si no te basabas en alguien se te llega incluso a insultar públicamente.

Asimismo, he tenido una sensación constante de que ya no se busca el «¿cómo lo quieres enfocar?», «¿qué es lo que te gusta a ti?», «¿tú como arquitecto te sentirías a gusto viviendo ahí?». Es más, un «yo, el promotor, lo quiero así y punto». ¿Por qué esa cocina, a pesar de ser correcta, no encaja en «una casa como esta»? ¿Cuál es el problema, la casa o la cocina? Son cosas que hacen perder mi motivación, este proyecto empezó con una gran ilusión y ahora hasta me da pereza. En estos primeros cuatro meses siento que no he aprendido nada, solo se me ha criticado, sin tener claro si realmente estoy haciendo algo bien.